Carme Chaparro en “El Cielo de Urrechu”

 

Con Carme me unen muchas cosas pero, sobre todo, la pasión por la lectura. No hay día, en el que hayamos quedado para charlar, que no apareciera con un libro de regalo. Lo hace siempre y, con sus aportaciones, mi biblioteca ha crecido considerablemente. Ahora soy yo quien regala el suyo. Ni en el mejor de sus sueños imaginó que escribiría uno, “No soy un monstruo”, que se convertiría en Premio Primavera 2017, alcanzaría varias ediciones y que hasta la Reina Letizia lo tendría en su biblioteca. Junto a la lectura, su otra pasión es una buena conversación. Y nada mejor que tenerla disfrutando de un buen almuerzo..

-Hacía tiempo que no conseguíamos comer juntas porque, con tus fines de semana ocupados trabajando, era imposible..
“No sabes lo que me ha cambiado la vida al hacerme cargo del informativo del mediodía en Cuatro. Puedo disfrutar de mi familia, los amigos, mis hijas. Es otra vida aunque ahora, con la promoción del libro, estoy que no me llegan las horas del día”.

-Sarna con gusto no pica, ya sabes..
“Claro, claro. Estoy feliz con todo lo que me está pasando. Es un regalo, de verdad”.

-Como este almuerzo ¿Eres de estómago agradecido?
“Muchísimo. Me encanta comer”.

-Y no engordas..
“Depende, tengo épocas y están relacionadas con el estrés. Yo fluctúo seis o siete kilos, en serio. Y se me nota, sobre todo, en la cara. Tengo la cara cuadradita y, cuando gano unos kilos, se me dejan de marcar los pómulos, pero ¡es que me gusta mucho comer! Yo disfruto comiendo, es un gran placer de la vida…junto con leer”.

-¿Desde niña has comido bien?
“No te lo vas a creer. Mi madre me cuenta siempre que, con seis meses, metí la mano en una paella. Nunca he sido maniática y es algo que tengo que agradecer a mis padres. Nunca nos permitieron hacer ascos a nada. En casa, en la cena nunca había carne. La proteína era pescado. Te estoy hablando hace 44 años que tengo yo ahora. Mi padre fue un precursor en eso de la comida buena y saludable. En casa siempre había ensalada para acompañar los dos platos de la comida”.

-¿Qué gestos no te permitían en la mesa?
“Leer. Ya sabes que a mí me priva desde niña. Me llevaba un libro y lo escondía debajo de la mesa, hasta que me pillaba mi padre y me lo quitaba. Entonces me dedicaba a leer el bote de la mahonesa, de la salsa de tomate. Lo que pillaba por la mesa”.

-¿Tampoco le consientes eso ahora a tus hijas?
“A las niñas estamos enseñándoles ahora que, en la mesa, se habla de las cosas que nos han pasado durante el día. Fuera los móviles. La primera que me lo aplico soy yo. Les dejamos ver un poco los dibujos, antes de sentarnos a cenar, pero luego todo es qué te ha pasado en el colegio, qué es lo que más te ha gustado. Intentamos establecer un diálogo”.

-¿Eres de las que experimentas en la cocina?
“Me gusta mucho cocinar y me gustaría saber más de cocina. Ahora que ya tengo un horario normal, me gustaría hacer algún curso de cocina los fines de semana. Quiero aprender a hacer pan, por ejemplo. Cocino bien, pero aspiro a hacerlo mejor”.

-¿Te recuerdas de niña metida en la cocina?
“No, para nada. Es algo que he aprendido a hacer cuando me independicé. Instinto de supervivencia (risas). Los huecos que tenía en el día los dedicaba a leer. La cocina no me llamaba”.

-¿Un menú con el que nunca fallas?
“Un salmorejo, gazpacho o cualquier crema de primero y un pescado en papillote de segundo”.

-¿Cómo sería una noche inolvidable?
“Estar con mis hijas, meterlas en la cama, contarles un cuento y que me abracen mucho. Luego, tumbarme con mi marido y charlar con una copita, bombones, viendo una serie buena. Afortunadamente, las tengo casi todos los días”.

-¿Se conquista por el estómago?
“Es posible, pero se mantiene la conquista por la risa. El estómago es importante, pero siempre puedes pedir un catering” (risas)

-¿Cómo cocinaste “No soy un monstruo”?
“Lo cociné empezando por el final. Un día, saliendo del informativo, se me ocurrió un final y, a partir de ahí, fue surgiendo todo lo demás. Escribí todo por trozos y luego le fui dando forma y ordenando todo. Cociné el libro de una forma muy desordenada, muy caótica…y luego salió lo que salió”.

-Pues cocinaste un libro de premio, así que ya sabes cuál es la fórmula
(risas) “Ojalá fuera tan fácil”.

-¿Te ha creado adicción escribir?
“Sí. Adicción y miedo. Adicción porque, cuando descubres que puedes fabular, escribir y crear cosas en tu cabeza, que sirven incluso de terapia para tus miedos, te dan ganas de repetir. Y miedo porque la novela está teniendo tanto éxito, que impone que la próxima no sea igual”.

-Te conviertes en tu propio enemigo..
“Claro, porque no sabes si vas a ser capaz de volver a dar la talla con un libro tan redondo y tan bueno. Ahora voy a quitarme presión y no voy a pensar en la segunda parte hasta que se calme todo un poco”.

-¿El mejor halago que has recibido?
“El de Berna, mi marido. Me dijo “estoy orgulloso de ti”. Eso solo lo supera el halago de los lectores, que siguen comprando el libro, recomendándolo, hablando bien de él y lo han hecho suyo. Ellos han conseguido que sea el segundo libro más vendido”

HomeStyle pregunta a… Carme Chaparro

-¿A qué sabe Madrid?
“A meseta, a falta de humedad. Sabe a cielo y a luz. Su luz tiene sabor. Si tuviera que definirla con cuatro palabras serían: meseta, sequedad, cielo y luz”.

-¿Tres imprescindibles en tu vida?
“Bernabé, mi marido, Laia y Emma, mis hijas”.

-Una frase que sea como tu bandera..
“La libertad es una librería”.

-¿Un aroma?
“El del mar”.

-Una pequeña gran cosa
“La risa que, a veces, no le damos importancia, pero la risa es más poderosa de lo que pensamos”.

-De España te enamora..
“Muchas cosas, sobre todo su diversidad”.

-¿Una canción que te transporta a un momento inolvidable?
“Muchas pero, por lo que ha significado y por lo que ha salido del mí al escuchar esta canción, The Price you pay de Bruce Springsteen. La he escuchado en bucle, porque ha sido la inspiración para mi libro”.

-¿Tu estilo de decoración?
“Cada vez con menos cosas. Muy escondidas las cosas y con colores muy claros. Yo viví en una casa con muchas figuras de Lladró, que a mi madre le encantaban, y yo tiendo a lo contrario. Eso sí, que los libros no falten”.

-¿Un color?
“El blanco”.

-¿En Madrid te perderías en…?
“En cualquier bar de tapas”.

-Apoyas incondicionalmente..
“A la gente a la que quiero”.

El Cielo de Urrechu | Centro Comercial Zielo Shopping, Pozuelo, Avenida de Europa, 26 Local 217 28224 Pozuelo de Alarcón, Madrid | reservas@cielodeurrechu.com | (+34) 917 093 285 | http://cielodeurrechu.com/es/