Dubai, el emirato de la grandiosidad

 

Pocos destinos me resultan tan fascinantes como Dubái, un lugar de excesos y desmesura, que nunca deja de sorprender al mundo con los ambiciosos proyectos que se construyen sobre la arena del desierto o sobre las aguas del mar. Por eso, me parece una muy buena idea aprovechar un viaje al sudeste asiático para hacer una escala en el emirato y deleitarse con su espectacularidad arquitectónica.

Uno de sus iconos es el Burj Khalifa (Torre Califa). Es difícil imaginárselo sin haberlo visto… es sencillamente espectacular. Se trata de edificio de 830 metros de altura, que actualmente presume de ser el más alto del mundo. Pero este honor no va a durar demasiado, ya que se lo arrebatará próximamente un nuevo edificio diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava.

Durante nuestra estancia de dos días en Dubái aprovechando un viaje a Tailandia, tuvimos la oportunidad, no sólo de contemplar la grandiosidad de la Torre del Califa, si no también de conocer este nuevo proyecto, un rascacielos inspirado en la flor de lirio que una vez construido no solo será el nuevo emblema de Dubái, sino un icono planetario.

Otra de las visitas obligadas es el Burj Al Arab, icónico edificio en forma de vela que alberga uno de los hoteles más lujosos del mundo, con siete estrellas. Para hacerse a la idea de por qué es tan especial, basta conocer algunos datos: está construido en su propia isla artificial, mide 321 metros de altura y todas sus habitaciones son suites (la más pequeña de 175 metros cuadrados).

Es importante saber que para poder visitar el hotel y admirar sus fuentes, tiendas y su impresionante lobby (el más alto del mundo) es necesario hacer una reserva en alguno de sus restaurantes o bares. Nosotros cenamos en el Junsui, un buffete asiático situado en la planta baja y decorado con cristales de Swarovski.

 

Para nuestra estancia, elegimos como alojamiento el Hotel Atlantis The Palm, situado en la isla artificial Palm Jumeirah, que destaca por sus imponentes vistas y por una decoración que mezcla las influencias marinas con la cultura árabe.

Es un establecimiento perfecto para un viaje en familia ya que sus instalaciones ofrecen emocionantes atracciones acuáticas. Una de ellas es su maravilloso acuario sumergido, en el que pudimos contemplar una espectacular vida marina y descubrir el mito de la Atlántida.

Además, la Bahía de los Delfines de Atlantis es uno de los hábitats de delfines más complejos del mundo y en ella tuvimos la oportunidad de nadar con estos simpáticos mamíferos, siendo una experiencia muy muy recomendable y divertida.

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