Jota Abril en “Charlie Champagne”

 

 

Es inquieto, positivo, jovial y transmite una energía, que ya quisiera para mí todos los días. Rodeado de mujeres en casa, es el rey de la cocina. Le relaja experimentar entre fogones y sale airoso de los trances con los pucheros que le pongan por delante. Hoy nos cocina su amigo Charlie y nos abandonamos al deleite de una buena mesa..

¿Eres de estómago agradecido?

“Sí, me gusta comer de todo. En mi casa, tanto de niño como ahora, se ha comido siempre de todo, así que acostumbrado estoy a no hacer remilgos”.

O sea, exigente cero..

“A nivel gastronómico, no soy nada exigente. Cuando alguien se trabaja un plato, aunque no haya tenido su día, se merece que se lo reconozcan”.

¿Algún plato en tu lista negra?

“Me cuestan un poco los nuevos ingredientes de las ensaladas, por ejemplo. Esas nuevas semillas, que se están poniendo de moda, no las llevo muy bien. Sé que acabarán entrando pero, de momento, me resisto y, si me tengo que hacer algo en casa, no será una ensalada de ese tipo”.

Imagínate que te invito a casa y te pongo una ensalada de esas ¿la tomas por educación o pones una disculpa?

“Me la como por educación, respeto al que la ha hecho porque no hay nada que me produzca un rechazo visceral. No obstante, sé que no me la pondrías porque eres de las que preguntas antes qué nos gusta o sienta mal y, además, cocinas bien..así que ¡tranquila!, si un día la pones ¡la comeré!” (risas)

¿De niño eras mal comedor, como suelen ser la mayoría, o ya apuntabas maneras de buen estómago?

“Soy el pequeño de siete hermanos, así que eso ya te indica un poco cómo podía ser. En mi casa no había mucho espacio para el capricho, era “te lo comes o te lo comes” y, si en algunos momentos te dejabas la comida, te la tomabas a la merienda y, si seguías sin terminarlo, a la cena. Eso es algo que ahora agradezco, porque es lo que me permite ir a cualquier sitio y comer lo que me pongan, aunque no sea de mis preferencias”.

¿Cómo eran esas comidas/cenas de los siete hermanos?

“Como en todas las familias numerosas, teníamos nuestras fases. Cuando eras pequeñito comías en la cocina. A medida que ibas creciendo ascendías al comedor. Mis padres eran partidarios de que comiéramos todos juntos y hacer familia. Recuerdo esas escenas como muy alegres, muy activas y con mucha gente, porque solían venir amigos de mis hermanos. Viví comidas con mucho movimiento, muy locas, y otras serias. Buenos recuerdos”.

¿Qué gestos o actitudes no consentían tus padres en la mesa?

“Fueron muy exigentes conmigo en la mesa, algo que también les agradezco. No se habla con la boca llena, los codos no se ponen en la mesa, no se mastica con la boza abierta, no se canta en la mesa, las manos no se esconden debajo del mantel y, por supuesto, ya podían hacer 40º que nunca comíamos con el torso desnudo, ni siquiera nos lo consentían en el chiringuito”.

¿El comportamiento en la mesa define a la persona?

“Sin ninguna duda. Yo extraigo mis conclusiones en función de cómo alguien coge el tenedor o se enfrenta a un huevo frito. A mí me enseñaron que se corta con un tenedor y con pan, así que me produce rechazo cuando veo que alguien lo corta con cuchillo, por ejemplo”.

¿Hay que remontarse a tu infancia para justificar tu afición a los fogones?

“Siempre estaba pegado a mi madre y me acercaba a su lado para ver qué pasaba en la cocina (risas). No era un mini chef, pero me gustaba preguntar. En mi casa, la comida era una parte muy importante del día a día y en el terreno social. Nosotros éramos siete hermanos y mi padre once, así que imagínate la que se liaba cuando nos juntábamos todos. Somos gente de ciudad, pero nos reuníamos en el campo porque nos encantaba. Allí cocinaban los hombres. Mi padre hacía unos arroces maravillosos, migas de pastores, carnes a la brasa. La cultura de ver cómo se cocinaba la he vivido siempre . Cuando llegué a Madrid activé mi instinto de supervivencia y descubrí la cocina creativa, a ver qué tenemos y a improvisar (risas). Y ya casado, seguí cocinando yo ¡Ni te imaginas la cantidad de purés que he hecho para las niñas! La cocina me relaja muchísimo”.

¿Restaurante de varios tenedores o tasquita?

“La tasquita porque ya sabes que yo soy muy de cervecitas. Me gusta más el tapeo que sentarme a comer pero, también es verdad, que estoy descubriendo restaurantes muy chulos e interesantes, lo que me hace descubrir otros tipos de cocina”.

 

Un menú por el que mueres…

“Si es pescado, tartar de atún. Me vuelve loco, podría vivir solo de tartar de atún. Y una buena carne roja, sin olvidarme de los quesos. No soy muy de postres pero no renuncio a una tarta de limón buena o una de queso finita”.

Ese menú con el que sabes que aciertas siempre..

“La carne con tomate, que te hice un día, y gazpacho”

¿Y uno para conquistar?

“Con Sara, mi mujer, me tendría que esforzar porque ella es muy minimalista, le gusta mucho la cocina moderna en cantidades pequeñas”.

¿Cuáles son las virtudes de un buen anfitrión?

“A mí me encanta recibir en casa. Lo importante es saber quién viene para triunfar con el menú y, luego, es fundamental conseguir que se sientan como si estuviesen en la suya. También es cierto que los que entran en mi casa son amigos. Ya sabes que yo soy poco de cenas/comidas de compromiso o trabajo. Si hay que tenerlas, se organizan en un restaurante y ya está. Cada cosa en su lugar apropiado”.

HomeStyleDeco pregunta a…Jota Abril

 

¿A qué te sabe Madrid?

“A una ensalada caliente, en la que caben todos los ingredientes que quieras ponerle”.

Tres imprescindibles en tu vida..

“Mi familia (hijos y mujer), mi madre y mis hermanos”.

Una frase que sea como “tu bandera”

“Soy muy de “carpe diem”, de vivir el momento. “Oh capitán, mi capitán” de “El club de los poetas muertos” sería mi frase”.

Un aroma

“Aunque sea un tópico, me gusta y sugiere mucho la tierra mojada”.

Una pequeña gran cosa

“Una sonrisa a tiempo es muy importante”.

De España te enamora..

“Su gente, los españoles…no tanto como generalidad, sino como individualidades. Hay gente muy buena en nuestro país”.

Una canción que te transporta a un momento inolvidable..

“Una que, aunque no es mi música de cabecera, me lleva directamente al día que me casé: “Loving you”

Tu estilo de decoración

“El de mi mujer, ella es la que maneja esas cosas. Yo soy de pocas cosas, nada barroco”.

Un color

“El azul”

¿En Madrid te perderías en..?

“En cualquier bar de cañas. Me perdería de cervecitas y, si van acompañadas de alguna tapita, mejor”

Apoya incondicionalmente..

“A cualquier persona que tenga una actitud positiva. La positividad me parece fundamental”.

Restaurante “Charlie Champagne”

Calle Segovia 17, 28005 Madrid - Telf 91 365 18 45 – 622 617 279

https://www.restaurantecharliechampagne.es/galleries/charlie-champagne/