El “Chester”

 

Los sofás y butacas Chesterfield, símbolo indiscutible y emblemático del clásico estilo inglés, tienen su origen en el S.XVIII.

Cuenta la leyenda que Philip D. Stanhope, IV Conde de Chesterfield, estadista, diplomático, hombre de letras, mecenas de Voltaire, y gobernador de Irlanda, encargó un sillón a un ebanista local llamado Adams, con la idea que fuera robusto, duro y que tuviera los brazos y el respaldo a la misma altura, para que “obligara” a sentarse con la espalda recta. Quería un sillón que no “desluciera” el uniforme de su mayordomo, para el que iba destinado. Ya en su lecho de muerte, el Conde le dijo a su lacayo que diera un asiento a su ahijado, que había ido a interesarse por él, y éste ni corto ni perezoso, lo cumplió al pie de la letra: siguiendo la última voluntad de su señor, y probablemente, harto de la rigidez sufrida durante años, le obligó a llevarse el sillón, pese a las protestas del joven, deshaciéndose por fin de él! Una vez en su casa, éste admiró la pieza mandada a hacer por su padrino, valorando el tapizado de cuero marrón con botones, que con los años había adquirido una bonita pátina.

Poco a poco se fue reproduciendo, hasta convertirse en imprescindible en los salones, clubs y despachos de la alta sociedad británica. En la época Victoriana tener un Chester era sinónimo de pertenencia a un buen status social. Se mejoró su comodidad, manteniendo sus características: el capitoné (botones cosidos a mano) y las patas cortas y torneadas.

Lord Chesterfield (1694-1773) también es recordado por un libro que se publicó un año después de su muerte: “Cartas a su hijo”, una compilación de las cartas que escribió a su hijo ilegítimo, fruto de un romance pasajero con una dama francesa, desde 1737. Financió y supervisó su crianza y educación en la distancia, y siempre mantuvo con él correspondencia, dándole todo tipo de consejos y aleccionándole sobre cómo actuar en sociedad. Con una magnífica prosa, constituyen un auténtico tratado de las buenas maneras, y de la educación. Convirtiéndose en un clásico de la literatura inglesa.

Podéis leerlas en éste enlace: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k62590990

Fue libro de cabecera de personajes como Simón Bolívar o Juan Domingo Perón.