LOS VIVANCOS en “La Sirena Verde”

 

 

Describir su espectáculo no es nada fácil. Y ese misterio crea curiosidad. Lo suyo es diferente a todo lo demás que se pueda ver sobre un escenario. Ellos lo definen como “fusión extrema” y es la expresión estética de un abanico de habilidades artísticas, que no sacian una capacidad de sorpresa que resulta adictiva.

Hijos de un padre que ha sido su referencia desde niños, siempre tuvieron muy claro que lo suyo era “jugar a ser artistas”. Alternaron los libros con los instrumentos musicales, la danza, la gimnasia artística/deportiva y las artes marciales. Con el patrimonio de esas habilidades, decidieron explorar nuevos horizontes y se dieron cuenta que estaban destinados a ver la vida desde la altura de un escenario..

 

-Vuestra disciplina implica también un cuidado exhaustivo de la alimentación ¿no?

“Claro, todo forma parte de esa disciplina. Bien es cierto que, con el ejercicio que hacemos en cada show, quemamos todo lo que hayamos podido comer, pero sí somos muy estrictos en ese sentido”.

 

-¿No hay ninguna licencia en un día especial?

“Las mínimas. No te vamos a negar que no renunciamos a una pizza o una hamburguesa alguna vez, pero no es la generalidad”.

 

-Del dulce no hablamos, me temo..

“No está prohibido, pero no lo tomamos nunca. En contadas y justificadas ocasiones te diríamos. En  “La Sirena Verde” que es donde almorzamos y cenamos cuando estamos en Madrid con nuestro show, se come de manera espectacular y tienen un postre con fresas que nos resistimos a pedir, pero algún día va a caer” (risas)

 

-¿Sois estómagos agradecidos?

“Sí, absolutamente. Agradecidos y poco caprichosos con la comida. Hay cosas que nos gustan más que otras, pero somos de buen comer. La pasta y todo tipo de hidratos son un imprescindible en nuestra dieta diaria, una buena carne o pescado a la plancha…”.

 

 

-Exotismos pocos…

“Hemos tenido que comer algunos alimentos peculiares en nuestros viajes, pero como en España no se come en ningún lugar del mundo. En China es donde más nos ha costado salirnos de la norma habitual”.

 

-¿Esta rigidez en la alimentación ya os viene de niños?

“En cierta medida sí. Nuestro padre fue quien nos inculcó la disciplina en todos los aspectos de la vida. Recordamos nuestra infancia como una etapa muy bonita. La pasamos haciendo artes marciales, danza, música, circo, gimnasia deportiva.. Un sueño hecho realidad para cualquier niño. Nuestro padre priorizaba siempre el tema artístico, sin olvidar los estudios, pero tampoco los juegos. Desde el inicio, los cuarenta hermanos nos centramos en el arte, pero luego nos dedicamos a él solo nosotros. A medida que íbamos creciendo, cada uno fue tomando el camino que quiso. El nuestro fue este”.

 

-¿Cómo fue esa infancia?

“Más apartada del mundo en general. Nuestro padre creó una escuela artística y, desde pequeños, crecimos en ese entorno. La pedagogía que él utilizo es la que ahora se está empezando a conocer más. Está basada en la importancia que tiene, en la educación de los niños, la danza, la música y las actividades diarias. Se da mucho valor a que un niño de 6 años, por ejemplo, aprenda a leer y practique todos los días. Sin embargo, la danza la tiene como actividad un día a la semana. Mi padre decía que es tan importante para un niño, que conozca su cuerpo y aprenda a moverse, como que también conozca su intelecto. La creatividad es muy importante para desarrollarse”.

 

-Lo importante es que vosotros os sintáis bien en vuestra piel…

“Claro, por supuesto. Estamos muy orgullosos de la educación que recibimos, porque potenció mucho esa parte, se equilibró con la intelectual y la sometimos a una disciplina muy fuerte, pero era como un juego para nosotros. Todos hemos amado la danza porque consiguió equilibrar el rigor de la disciplina con la variante de un juego. Si un niño aprende a tocar un instrumento musical se desarrolla intelectualmente mucho más rápido que un niño que solamente estudia”.

 

-No me resisto a preguntaros por el momento peleas, algo tan normal y natural entre hermanos..

“Todos los días (risas). Estamos siempre en modo alerta. Somos hermanos, nos conocemos muy bien pero también somos todos muy distintos. Es inevitable que surjan las discrepancias, pero todos tenemos la misma meta y al final nos entendemos. Hace mucho tiempo que no tenemos un follón gordo, tal vez porque aprendemos a no chocar porque eso nos hace ir para atrás”.

 

-Que hagáis todos de todo no debe ser fácil a la hora de consensuar..

“No lo es. Todos coreografiamos y, en esa parte artística, antes chocábamos mucho más que ahora. Que “si yo quiero este paso aquí” o “yo quiero estar en el centro” eran motivos de debate tenso”.

 

-El momento vanidad…

“Claro, lo hay (risas). Hay veces que no podemos estar todos en un ensayo ¿no? Y, cuando llegas después de que hayan montado un número, te das cuenta que te han situado detrás en una esquina ¡Pues ya la hemos liado! Si no andas listo en estas situaciones, te quitan de en medio (risas). Pasa alguna vez”.

 

-Me encantaría ver por un agujerito esas reuniones o comidas familiares..

(risas) “¡Imagínate lo que era controlar a cuarenta! Mitad chicos y mitad chicas. Al grito de ¡a comer! allí que íbamos todos y, si te rezagabas, igual ya no encontrabas nada. Había comida para todos, pero si llegabas tarde y alguno había repetido, te encontrabas sin tu parte. Nos ponían por orden de edades. Cada uno tenía su sitio y había una hora exacta para comer. Si no venías, no comías”.

 

-No es el caso de hoy. Hemos almorzado bien y sano…

“En  “La Sirena Verde”   nos sentimos como en nuestra casa. Comemos muy bien, de manera saludable y con una atención, por parte de todo el personal, muy de agradecer. Mario Gallardo ha logrado convertir este lugar en nuestro segundo hogar”.

 

LOS VIVANCOS

Elías, Judah, Israel, Aaron, Cristo, Joshua

Restaurante “La Sirena Verde”

DIRECCIÓN:
Calle Gran Vía, 62
28013 Madrid,España

TELÉFONO:
+34 915 47 39 10