Michel en “Pointer”

 

Lo suyo no es la cocina, esa es la verdad. Ha sido el dueño de esa derecha prodigiosa, que tanto reconocimiento le proporcionó y que dominaba en el césped con la suavidad de un guante. Es un anfitrión perfecto, metódico, cuidadoso, detallista. Su casa bien podría ser un restaurante de prestigio porque, la habilidad que a él le falta en los fogones, la suple con creces Merche, tsu mujer, que bien podría ser, por méritos propios, la protagonista de un programa de cocina. Lo que sí le gusta es disfrutar de una buena mesa, regada con una conversación que nunca quieres que tenga fin.

-Eres, como reza el refranero, de “estómago agradecido”?
“Soy de buen comer desde joven. Mi madre y mi mujer siempre tuvieron buena mano para la cocina. Siempre fue un placer sentarse a la mesa. Antes era de menos comer, ahora lleno más y tengo que vigilarme porque todo me gusta”.

-¿Exigente a la hora de comer?
“Soy exigente por la ´´mala costumbre´´ de sentarme ante una buena mesa siempre ¡Claro que soy exigente!

-En la mesa y en el juego ¿se conoce al caballero?
“Sobre todo en la mesa. En el juego eres más pícaro y puedes disimular y ganar. En la mesa quién se equivoca se le nota a la legua, por lo que es normal que aunque ambos opciones son divertidas, la mesa no te permite muchos códigos distintos y competitivos. O eres caballero o comes con las manos, que a veces también vale eh…”

-¿Qué comportamientos no consientes en la mesa?
“Los malos hábitos. Comenzar sin esperar, levantarse sin acabar el resto, sonar la comida , masticar con la boca abierta y, sobre todo, demostrar que, cuando algo te gusta, no darle opción a los demás”.

-¿Cuál es ese plato que detestas y que, ni por educación, serías capaz de tomar?
“No descarto nada, pero no soy de vísceras o de comidas que su textura me haga sentirme incómodo. Tampoco los alimentos que dejan un sabor fuerte y que perdura”.

-¿Hay alguna comida con la que crees que se puede seducir?
“Acertar lo que se debe imponer en cada momento. A veces, simplemente estar alrededor de una buena tortilla con un grupo de amigos. Es un manjar que sirve para pinchar todos del mismo plato. Es más fácil seducir con la justa elección y medida. Lo abundante a veces asusta y distrae la buena mesa”.

-¿Al hombre se le conquista por el estómago?
“También, pero siempre me ha parecido algo machista y desacertada esa expresión. Ya me gustaría a mí conquistar a alguien con mis buenos fogones”.

-¿Experimentas en la cocina?
“Noooooo. Ni se me ocurre, ni me atrevo, ni tengo vocación siquiera. Tengo poca paciencia y soy tan inquieto que no tengo mano, ni estoy dotado para ello. Siempre delante de la sartén y, como mucho, de probador oficial. Cuando veo a mi mujer como disfruta haciendo todo, me admira y la envidio. Yo no tengo esas cualidades básicas para triunfar en la cocina”.

-¿Cuáles tienen que ser las virtudes de un buen anfitrión?
“Hacer sentir que vienes a casa de alguien que te hace sentir como que es la tuya propia. Comodidad, relax y disfrute. Quien percibe eso, suele volver. Todo un éxito”

-¿Recibir en casa o que te reciban?
“Recibir. Me encanta que mis amigos vengan a mi casa y, sobre todo, visiten nuestra cocina. Quien se sienta alguna vez en nuestra cocina a comer y su posterior tertulia, es aquel que debe considerarse uno más en mi casa”.

-¿Una velada perfecta?
“La que siempre acaba con tertulia larga y distendida. Eso significa que hemos dado en el clavo con la comida y con el trato. Nos suele suceder. Aunque nos reste intimidad, nunca estamos solos”.

-Un menú ante el que te rindes…
Aquel que hecho con cariño. Acaba por sorprenderme y me hace disfrutar de todo lo que me rodea. La comida es el hilo conductor que acerca y une”.

¿Con qué se te hace la boca agua?
“Antes con los postres pero, ahora, debo mirar más los primeros platos: ensaladas, purés y demás” (risas) Y lo dice mientras se derrite ante un postre, “Pecado de nutella”, que hace honor a su nombre. Atrás quedan esos bocadillos de nocilla con chorizo, que siempre han sido su debilidad. Hoy, como su experiencia, el abanico gastronómico se ha convertido en universal.

HomeStyle pregunta a… Michel

-¿A qué te sabe Madrid?
“A mañanas de sol limpio”

-Tres imprescindibles en tu vida
“Mi familia, mis amigos y mi ilusión inquieta”

-Una frase que sea como “tu bandera”
“No se puede ganar sin competir” o “Siempre hay alguien peor”

-Un aroma
“Canela”

-Una pequeña gran cosa
“El cariño”

-De España te enamora…
“Su versatilidad: se puede hacer de todo”

-Una canción que te transporte a un momento inolvidable
“Nena qué va a ser de ti” de Serrat

-Tu estilo de decoración
“Luminosidad y espacio, nada recargada”

-Un color
“Rojo”

-¿En Madrid te perderías en..?
“En la Plaza Mayor comiendo un buen bocadillo de calamares”

-Apoyas incondicionalmente…
“La tolerancia, el respeto, la discreción, la educación”

Restaurante Pointer | C/Marqués de la Ensenada, 16 | www.pointermadrid.com